PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO – POEMA – FRANCISCO DE QUEVEDO

FRANCISCO DE QUEVEDO PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO Madre, yo al oro me humillo,  Él es mi amante y mi amado,  Pues de puro enamorado  Anda continuo amarillo.  Que pues doblón o sencillo  Hace todo cuanto quiero,  Poderoso caballero  Es don Dinero.  Nace en las Indias honrado,  Donde el mundo le acompaña;  Viene a morir… Continue reading PODEROSO CABALLERO ES DON DINERO – POEMA – FRANCISCO DE QUEVEDO

VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA – 1 – PABLO NERUDA

PABLO NERUDA VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA Poema 1 Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,  te pareces al mundo en tu actitud de entrega.  Mi cuerpo de labriego salvaje te socava  y hace saltar el hijo del fondo de la tierra.  Fui solo como un túnel. De mí huían los pájaros … Continue reading VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA – 1 – PABLO NERUDA

CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA – I – RUBÉN DARÍO

 I  Yo soy aquel que ayer no más decía  el verso azul y la canción profana,  en cuya noche un ruiseñor había  que era alondra de luz por la mañana. El dueño fui de mi jardín de sueño,  lleno de rosas y de cisnes vagos;  el dueño de las tórtolas, el dueño  de góndolas y… Continue reading CANTOS DE VIDA Y ESPERANZA – I – RUBÉN DARÍO

POEMA: Retrato de Don Francisco de Quevedo – JOSÉ LEZAMA LIMA

JOSÉ LEZAMA LIMA Retrato de Don Francisco de Quevedo Sin dientes, pero con dientes como sierra y a la noche no cierra el negro terciopelo que lo entierra entre el clavel y el clavón crujiente. Bailados sueños y las jácaras molientes sacan el vozarrón Santiago de la tierra. Noctámbulo tizón traza en vuelo ardientes elipses… Continue reading POEMA: Retrato de Don Francisco de Quevedo – JOSÉ LEZAMA LIMA

EL ALEPH – JORGE LUIS BORGES – CUENTO

EL ALEPH La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí… Continue reading EL ALEPH – JORGE LUIS BORGES – CUENTO

ANTONIO MACHADO

AL MAESTRO RUBÉN DARÍO

Este noble poeta, que ha escuchado 
los ecos de la tarde y los violines 
del otoño en Verlaine, y que ha cortado 
las rosas de Ronsard en los jardines 
de Francia, hoy, peregrino 
de un Ultramar de Sol, nos trae el oro 
de su verbo divino. 
¡Salterios del loor vibran en coro! 
La nave bien guarnida, 
con fuerte casco y acerada proa, 
de viento y luz la blanca vela henchida 
surca, pronta a arribar, la mar sonora. 
Y yo le grito: ¡Salve! a la bandera 
flamígera que tiene 
esta hermosa galera, 
que de una nueva España a España viene.

SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

QUÉJASE DE LA SUERTE

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?
¿En qué te ofendo, cuando sólo intento
poner bellezas en mi entendimiento
y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas,
y así, siempre me causa más contento
poner riquezas en mi entendimiento
que no mi entendimiento en las riquezas.

Y no estimo hermosura que vencida
es despojo civil de las edades
ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades
consumir vanidades de la vida
que consumir la vida en vanidades.

DECIR, HACER – A Roman Jakobson – OCTAVIO PAZ

Decir, hacer A Roman Jakobson Entre lo que veo y digo,Entre lo que digo y callo,Entre lo que callo y sueño,Entre lo que sueño y olvidoLa poesía.Se desliza entre el sí y el no:dicelo que callo,callalo que digo,sueñalo que olvido.No es un decir:es un hacer.Es un hacerque es un decir.La poesíase dice y se oye:es… Continue reading DECIR, HACER – A Roman Jakobson – OCTAVIO PAZ

MARIO BENEDETTI

AMOR DE TARDE 

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo
cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme “¿Qué tal?” y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.