5/11/2022 – Sábado de la 31ª semana de Tiempo Ordinario

Salmo: Sal 111, 1-2. 5-6. 8a y 9
R. Dichoso quien teme al Señor.

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R.

R. Dichoso quien teme al Señor.

Dichoso el que se apiada y presta,
administra rectamente sus asuntos,
porque jamás vacilará.
El recuerdo del justo será perpetuo. R.

R. Dichoso quien teme al Señor.

Su corazón está seguro, sin temor.
Reparte limosna a los pobres;
su caridad dura por siempre
y alzará la frente con dignidad. R.

R. Dichoso quien teme al Señor.

ECONOMÍA MUNDIAL

ÍNDICE GENERAL DE ARTÍCULOS

ARTÍCULOS

EL PELIGRO DE LAS ABSTRACCIONESLA VITALIDAD RADICAL DEL TRABAJOZAPATERO A TUS ZAPATOSIGNORANCIA HUMANA RADICALUN RENACIMIENTO POLÍTICO PARA RESOLVER EL DESEMPLEOLA SOLUCIÓN AL DESEMPLEO
PARA SOLUCIONAR EL PAROLE FUTUR DE LA LIBERTÉ IIMATERIALISMO HUMANISTALA LIBERTAD DE LA VERDADLA POBLACIÓN Y LOS RECURSOSLA RIQUEZA DE LA VARIEDAD

FUNCION SOCIAL DE LOS MERCADOS FINANCIEROSLA CARCOMA ESPECULATIVA Y FRAUDULENTAÉCONOMIE ET COMPORTEMENT ÉTHIQUELA TEORÍA DE LAS SIETE Y MEDIAL’ART DE L’ÉCONOMIE398,169 PAGES 
SITUACIÓN PATÉTICA DEL ECONOMICISMOPRECIOS JUSTOS EN LOS MERCADOS FINANCIEROSL’ÉMERGENCE ET AUTO-TROMPERIE DANS LES RELATIONS FINANCIÈRESSAD DECEIT OR SELF DECEITMENOS PROTAGONISMOS POLÍTICOS
 IMPORTANCIA DE LA FAMILIA EN LA ECONOMÍACONFORT QUALITATIFZAPATERO A TUS ZAPATOS – DISCRIMINATIONS DANS LE JEU ÉCONOMIQUE – DISCRIMINACIONES EN EL JUEGO ECONÓMICO – LA «MANO INVISIBLE» SIEMPRE NUEVA

PALABRA MUNDIAL DEL DÍA

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01/11/2022

Solemnidad de Todos los santos

LECTURA DEL DÍA

Lectura del libro del Apocalipsis

Apoc 7, 2-4. 9-14

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Yo, Juan, vi a un ángel que venía del oriente. Traía consigo el sello del Dios vivo y gritaba con voz poderosa a los cuatro ángeles encargados de hacer daño a la tierra y al mar. Les dijo: “¡No hagan daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que terminemos de marcar con el sello la frente de los servidores de nuestro Dios!” Y pude oír el número de los que habían sido marcados: eran ciento cuarenta y cuatro mil, procedentes de todas las tribus de Israel.

Vi luego una muchedumbre tan grande, que nadie podía contarla. Eran individuos de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos estaban de pie, delante del trono y del Cordero; iban vestidos con una túnica blanca; llevaban palmas en las manos y exclamaban con voz poderosa: “La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero”.

Y todos los ángeles que estaban alrededor del trono, de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, cayeron rostro en tierra delante del trono y adoraron a Dios, diciendo: “Amén. La alabanza, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fuerza, se le deben para siempre a nuestro Dios”.

Entonces uno de los ancianos me preguntó: “¿Quiénes son y de dónde han venido los que llevan la túnica blanca?” Yo le respondí: “Señor mío, tú eres quien lo sabe”. Entonces él me dijo: “Son los que han pasado por la gran persecución y han lavado y blanqueado su túnica con la sangre del Cordero”.

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Segunda lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan

1 Jn 3, 1-3

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Queridos hijos: Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos. Si el mundo no nos reconoce, es porque tampoco lo ha reconocido a él.

Hermanos míos, ahora somos hijos de Dios, pero aún no se ha manifestado cómo seremos al fin. Y ya sabemos que, cuando él se manifieste, vamos a ser semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo para ser tan puro como él.

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EVANGELIO DEL DÍA

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Mt 5, 1-12

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En aquel tiempo, cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó. Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles, hablándoles así:

“Dichosos los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los que lloran,
porque serán consolados.
Dichosos los sufridos,
porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque se les llamará hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.

Dichosos serán ustedes, cuando los injurien, los persigan y digan cosas falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos”.

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23/10/2022 – Domingo de la 30ª semana de Tiempo Ordinario.

Sal 33, 2-3. 17-18. 19 y 23
R. El afligido invocó al Señor, él lo escuchó.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

R. El afligido invocó al Señor, él lo escuchó.

El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R.

R. El afligido invocó al Señor, él lo escuchó.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R.

R. El afligido invocó al Señor, él lo escuchó.

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Aleluya 2 Cor 5, 19ac
R. Aleluya, aleluya, aleluya.

Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo,
y ha puesto en nosotros el mensaje de la reconciliación. R.

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